Dejaré un poco los videos porque estoy un poco indignada, además de ya estarlo por el consumismo masivo que invade todo, pero todo.
Bueno, la historia es que...
Mi mamá compró una estufa en oferta (como está todo hoy) en Ripley (Parque Arauco, Santiago), pagó con tarjeta de crédito y se la enviarían el sábado siguiente.
Ahí estaba ella, desde las primeras horas del sábado, esperando la anhelada estufa a gas, mirando el reloj y viendo que no llegaba. Ya pasada toda la mañana, llama al servicio al cliente. Ahí, un tipo la antendió medio mal, le dijo que las estufas estaban agotadas así es que debía comprarse otra cosa o anular la compra. Para eso, un frío sábado, debía ir personalmente a la tienda.
Ella estaba indignada pero este tipo no le dió más solución. el problema no es de él, es de una gran empresa cagada en plata que no es capaz de capacitar a sus empleados en atención al cliente, resolución de problemas, etc.
Así es como tuvo que ir personalmente y, efectivamente, las estufas no estaban siendo entregadas. Algunas habían sido devueltas y el resto, mantenidas en bodega. El problema es que, al parecer, no les hicieron la prueba de calidad correspondiente y así, casi pueden haber matado a alguien, ya que varias estufas explotaron al ser encendidas.
Evidentemente este cuento no se lo dijeron a todos los clientes, que pueden haber sido bastantes cientos. Al lado de mi mamá estaba Horacio Savedra anulando la compra por la misma estufa, no sabremos el cuento que sabe él. Y así muchos que pusieron en riesgo sus vidas y otros que pasaron un gran mal rato.
Podrían haber avisado a sus clientes que las estufas estaban con problemas, que no iban a llegar, pero ni eso. Además del gran condoro que se mandaron de vender estufas, a gas... ¡A GAS¡, el gas es inflamable y las estufas las usan familias enteras. Bueno, nunca certificaron la calidad de las estufas.
QUE MIEDO, yo no vuelvo a comprar nada en Ripley.
Y mi pobre madre tuvo que anular la compra y ni un cafecito le ofrecieron.
Grrrrr.
Y le subió heavy la presión.
Los odio.
Yo Odio Ripley (lo digo con un lunar sobre mi boca y con voz sexy).